
 Mujeres, jóvenes, niños, niñas, ancianos, judíos, cristianos, todos y todas estamos expuestos a contraer el VIH y Sida. En Nicaragua, nos encontramos con una sociedad llena de tabúes, mitos y creencias con bases en la fe religiosa.
Dentro de las diferentes doctrinas cristianas, ya sea católica, bautista, luterana, etc., se profesa algo en común, Los Diez Mandamientos (Dt. 5. 1-21), que, viendo el contenido de estos, lo podríamos reducir a una frase: “Amar a Dios sobre todas las cosas, y a tu prójimo como a ti mismo” (Lc. 10. 25-28); pero ¿acaso esto no se contradice con los valores que causan muerte como la discriminación?, la respuesta es: si, no hay solidaridad entre unos y otros, nos excluyen por ser pobres, por ser mujeres, por ser jóvenes, por ser negros, por ser niños, por tener VIH o Sida; se contradice cuando los cristianos somos egoístas y no vemos la realidad de los hermanos y hermanas que tenemos al lado.
Para las personas con VIH y Sida, las iglesias podemos ser el grupo mas incluyente, y a la vez el mas excluyente; el reconocimiento del Sida dentro del sector religioso, ha provocado que se cree un juicio moral que afecta la dignidad de las personas con VIH o Sida, y en vez de acompañar y apoyar, nos hemos convertido en el dedo que apunta sobre la yaga. La pandemia del Sida es un desafío para los cristianos y cristianas a dar testimonio de nuestra Fe en un Dios de amor, un Dios de justicia.
Como Iglesia Luterana tenemos la misión de trabajar por los más pequeños y desprotegidos material y espiritualmente. Creemos que el VIH y Sida no es ni pecado ni castigo divino, y luchamos porque cada uno y cada una de los y las miembros de la Iglesia asuman un compromiso cristiano ante este tema, iniciando con condenar el estigma, seguido de la sensibilización, comunicando información de manera creativa y promoviendo respuestas de la sociedad, principalmente en otras iglesias, ante el VIH y Sida; por medio de obras de teatro, ferias, videos, charlas, etc.
Por otro lado, enseñamos a la comunidad a tomar en cuenta la diferencia entre lastima y compasión. El termino lastima es estigmatizante, ya que hace parecer que soy o me creo mas que el otro, y por ende, siento pena de lo que pueda sucederle; en cambio, como cristianos debemos sentir compasión como Jesús lo hizo en varias ocasiones, o por lo menos, deberíamos hacerlo, sentir el sufrimiento del otro, alegrarnos por los logros del otro, llorar por los dolores del otro, pero estos sentimientos son difíciles de lograr en esta sociedad egoísta en la que hemos sido formados y de la que somos parte.
Tenemos que dejar de ver el VIH como fin de lucro, o como simple publicidad para lograr ver el sufrimiento de las personas, lo que nos conducirá a trabajar en dos vías: la prevención y el acompañamiento.
Como cristianos estamos llamados a dar vista a los ciegos, esos ciegos que dicen “a mi no me va dar el Sida”, somos enviados a liberar a los presos, esos presos de los mitos, que por la cultura del machismo se rehúsan a usar el condón y por un momento irresponsable ponen en peligro su vida. Las iglesias tenemos una gran responsabilidad ante este tema, puesto que la influencia que ejercemos en la sociedad es notoria, como podemos guiar a las personas a vivir una sexualidad sana y responsable, podemos secundar los mitos y tabúes que solo promueven la ignorancia y nos convierte en una piedra de tropiezo para la lucha en contra del VIH y Sida. La prevención es vida y la vida es un don de Dios, que como cristianos y cristianas estamos llamados a proteger.
Nuestro deber cristiano no es consolar en la espera de la muerte, sino, ayudar a dar sentido a la existencia, por lo que es importante que nos demos cuenta que las personas con VIH y Sida son seres humanos como nosotros, con los mismos deberes y derechos, igual de pecadores que nosotros y nosotras, y son igual de hijos e hijas de Dios.
Como Iglesia Luterana hacemos un llamado a todas las Iglesias y a los cristianos en general a unirse a la lucha en contra del VIH y Sida, nuestra Fe debe de movernos a hacer frente al estigma y discriminación.
Autora:
Srta. Soliette López
Responsable del Componente VIH y Sida
Pastoral Juvenil
Iglesia Luterana de Nicaragua |