
 Por siempre, el futuro ha sido una eterna preocupación del hombre, un enigma desconsolador, por cuanto el mismo entraña poder y ambiciones, si no, ved como se mueven los grandes intereses económicos alrededor del mundo, y ahora, la lucha por apoderarse del universo, por cuanto esto, entraña el dominio de las riquezas y los seres humanos, los elementos vitales para reducir a la masa poblacional a la servidumbre en beneficio y usufructo de los países poderosos, que son al fin, los que van a sobrevivir sobre la miseria, punto último al que me referiré en el presente trabajo, porque son los factores que de una u otra forma están contribuyendo a la incidencia y desarrollo del VIH/Sida.
Ahora, alguien preguntará qué relación tiene el poder y la ambición con éste mortal virus que se desplaza vertiginosamente por todo el orbe y no con mucha sorpresa, nos percataremos, de que sÍ tienen que ver y, mucho, sino mira a la sociedad víctima del consumismo, dividida por el abismo de una pobreza descomunal y la concentración de la riqueza en unos pocos países ricos, que nos visten y alimentan en una envolvente práctica de trabajo-comercio-finanzas que consiste en pagarte el trabajo para que le devuelvas con los servicios que te prestan y el círculo vicioso se repite, mientras la gente permanece sumida en la pobreza y las deudas porque no te alcanza para vivir, menos para cuidar de la salud tuya y de la familia.
De ésta manera, te haces viejo y pobre y, lo que es peor, ya no eres de utilidad para nadie, los anuncios en los periódicos son reveladores “se necesita un profesional de 25 a 35 años” ¿Qué tal?. Sólo te queda la ancianidad para vivir pobre y achacoso porque no tienes para recurrir al médico, menos para obtener la medicina y, es aquí donde llegamos al kid del asunto, nos encontramos a merced de las enfermedades y las epidemias que nos asolan y como si fuera poco, se apareció como un fantasma el SIDA, con un silencio que se equipara al de un sepulcro en medio de un cementerio, ya a nadie le importas y aunque no me lo creas, esto es semejante al VIH/Sida.
Ante esta situación, que no tiene por qué desesperanzarnos, al contrario, necesitamos redoblar esfuerzos para vencer al VIH/Sida, poniendo todo empeño para darlo a conocer con el poder de su calamidad, de destrucción y miseria humana, montando una CAMPAÑA NACIONAL DE ESPERANZA, de proporciones gigantescas, que mueva a los indolentes y sensibilizar a los laboratorios internacionales para que abaraten los medicamentos, que los haga accesibles a los pobres para controlar la pandemia y rompan con los monopolios para producir a gran escala esas medicinas tan necesarias para combatir la mortal pandemia y así devolver la esperanza a los portadores del VIH/Sida, para llevar alivio a los desamparados: niños y niñas, jóvenes y adolescentes que sufren y se den cuenta de que Dios existe y aún hay misericordia, gracias a él.
Para lograr hacer ésta campaña, debemos hablar en público sin perder tiempo y con el apoyo del Gobierno y de los medios de comunicación, proceder a organizar anualmente UN MARATÒN NACIONAL POR LA VIDA para recaudar fondos y de esa manera, construir UN CENTRO NACIONAL CONTRA EL VIH/SIDA, capaz de prestar atención médica, internamiento y tratamiento a todo el que lo necesite con los fondos que se recauden en el maratón, haciendo rifas de autos, de viviendas y recurrir a países donantes para hacer de ésta acción la mayor obra humanitaria de Nicaragua, que nos haga sentir orgullosos de que somos capaces de amar y de construir un mundo mejor en medio del desastre, entonces podremos decir que somos cristianos, desafiando lo imposible por un futuro mejor.
PROFAMILIA tiene la palabra, comencemos la obra redentora con los integrantes del Writing Seminar y, ya veremos como juntos podemos hacer una conferencia de prensa, para dar a conocer desde ya ésta gigantesca obra que tanto necesita Nicaragua.
No tengamos temor, les aseguro EN EL NOMBRE DE DIOS, que muchas voces se alzarán en apoyo nuestro, a nivel nacional como internacional.
Autor:
Francisco Meléndez
Consejero Clínico en Adicciones |