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 VIH/Sida y las enfermedades respiratorias

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VIH/SIDA y las enfermedades respiratorias

El ser humano nacer no pide, vivir no sabe, morir no quiere. Para responder al problema del VIH/Sida debemos ver al mundo tal como es y no como nos gustaría que fuese.

El Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (Sida), es una  alteración permanente e irreversible del estado de salud, cuya causa se asocia a determinados hábitos, prácticas y estilos de vida. El Sida afecta preferentemente a aquellas personas que por razones individuales o sociales persisten en tener comportamientos que tienen entre sus consecuencias el riesgo de contacto con fluidos corporales potencialmente contaminados con el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH), como el semen, las secreciones vaginales y la sangre. En razón de esto existen tres mecanismos de transmisión del VIH reconocidos: 1) relación sexual heterosexual u homosexual; 2) transfusión de sangre contaminada o por el uso de agujas o jeringas no esterilizadas; y 3) perinatal o sea de una madre infectada a su hijo. Los análisis epidemiológicos demuestran que el principal factor de riesgo identificado en la inmensa mayoría de los casos de Sida a nivel mundial ha sido la relación sexual sin protección.

El Sida fue descrito inicialmente en homosexuales en el año 1981 en USA. Aunque en sus inicios, la infección por el VIH estuvo limitada a un grupo poblacional, ésta ha incrementado exponencialmente su diseminación mundial en las últimas dos décadas a todos los grupos poblacionales para convertirse en la peor pandemia de los siglos XX y XXI. Con más de 30 millones de muertes asociadas, el Sida es comparable en mortalidad a la epidemia de la Peste Bubónica del siglo XIV y a la de la influenza ocurrida a finales del siglo XIX. El impacto de esta enfermedad en términos de sufrimiento, cultura, demografía, economía e incluso política se ha sentido en todas las sociedades alrededor del mundo.

Hace un año; de las 39.6 millones de personas que vivían con VIH/Sida, más de la mitad eran mujeres. Se estima que 16 millones de niños viven en la orfandad porque ambos padres murieron prematuramente por Sida y 2.5 millones de niños viven  con el VIH/Sida, así mismo 5.3 millones de personas fueron infectadas por el VIH; adicionalmente 3.2 millones murieron por esta causa, incluyendo 600.000 niños. Cada día 14.000 personas se infectan por el VIH particularmente niños, adolescentes, adultos jóvenes y adultos mayores.

Son muchos los estudios que señalan que los pacientes con Sida, fallecen como consecuencia de una patología respiratoria, siguiéndole en orden de frecuencia las patologías digestivas y del sistema nervioso central. Se estima que el compromiso gradual y progresivo de la respuesta inmune celular afecta predominantemente la actividad citotóxica y bactericida de los macrófagos alveolares, por lo cual el pulmón se vuelve más vulnerable a las infecciones, algunas conocidas como las Neumonías. Bacterianas, otras oportunistas como la Neumonía por Pneumocistis carinii actualmente reclasificada como Pneumocistis jirovecii; Micobacterias atípicas; la Tuberculosis y algunas Neoplasias o Linfomas. Cabe señalar que parte de estas complicaciones se han logrado disminuir significativamente con la terapia antiretroviral, la cual desafortunadamente es inaccesible a un importante grupo de pacientes en los países en desarrollo.

A pesar de los avances en la terapia antiretroviral, a las infecciones pulmonares asociadas al VIH/Sida se suman las enfermedades pulmonares no infecciosas como: la Neumonitis intersticial linfocítica; la Sarcoidoisis, el Enfisema, las Reacciones de hipersensibilidad a drogas; el Linfoma Primario, la Granulomatosis de cuerpo extraño y el Carcinoma pulmonar. Entre los procesos neoplásicos que comprometen el pulmón tenemos el Sarcoma de Kaposi y los procesos proliferativos como los Linfomas; el primero esta presente en el 20% de los infectados con VIH, solo o asociado a otras infecciones oportunistas, antes se le consideraba una rareza clínica, hoy se le conoce como el tumor más frecuente entre los pacientes con Sida.

La Tuberculosis (TB) es la más grande causa de muerte por un patógeno único en el mundo, esto a pesar de la existencia de regímenes de tratamiento sofisticados, de la existencia de la vacuna BCG y de los programas nacionales e internacionales de control de la TB. Nos encontramos en la actualidad con la asociación de una nueva y vieja epidemia, las cuales presentan muchas analogías entre ellas, como el de ser infecciones intracelulares, con un período de latencia potencialmente largo y presentar un mayor número de infectados que de enfermos. El 75% de los pacientes infectados por VIH presentan Tuberculosis Extrapulmonar en todas sus formas; pero más frecuente la ganglionar, la hepática y la meníngea.

La pandemia de VIH/Sida y la evidencia de una asociación entre la TB y el VIH  es ahora una causa adicional de preocupación mundial. La infección tuberculosa en un individuo depende de la inmunidad celular intacta, la presencia del VIH, debido a su habilidad para destruir el sistema inmune, ha emergido ahora él más significativo factor de riesgo para la progresión de la infección tuberculosa latente en enfermedad clínica. El Sida y la TB se diagnostican en la misma persona y en un mismo año en un 65% de los casos. El VIH y el bacilo tuberculoso pueden interactuar alterando la historia natural de ambas condiciones. Esta preocupación involucra también las potenciales consecuencias de la asociación de las dos enfermedades más estigmatizantes desde el punto de vista social que coexisten en la actualidad.

El impacto de la epidemia VIH/Sida en países en desarrollo debe ser entendido en el contexto de los críticos problemas sociales y económicos ya experimentados por estos países: pobreza, escasez de alimentos, saneamiento inadecuado, servicios de salud poco accesible, subordinación de la mujer y políticas de ajustes gubernamentales que colocan recursos insuficientes en los sectores sociales. Estos factores crean una vulnerabilidad particular a las consecuencias devastadoras de la epidemia. La necesidad económica y la dependencia llevan a actividades que magnifican el riesgo de transmisión de VIH y significa que mucha gente, particularmente mujeres, tienen mayor capacidad de protegerse así mismas contra la infección. La desigualdad en las estructuras de poder, la falta de protección legal y los inadecuados estándares de salud y nutrición facilitan, en conjunto la diseminación del virus, aceleran la progresión de la infección hacia el Sida y agravan las urgencias de los afectados por la epidemia.

En Nicaragua la situación del VIH/Sida no es muy alentadora, aun cuando la magnitud de la epidemia es considerablemente mas baja en comparación con la que se presenta en otros países de la región, también es cierto que existen importantes limitaciones de información como para apreciar cabalmente la verdadera magnitud del problema y sobretodo, su impacto potencial en las condiciones de vida y salud de la población. Dos cosas se reconocen largamente en esta lucha, una; que si al inicio de esta pandemia el rostro del Sida era del un hombre, adulto, blanco y extranjero, hoy el rostro del Sida es más joven, más femenino, más oscuro y más nuestro y dos; que el tiempo de actuar es ahora. Esto es un reto y un desafío que debemos asumir responsable y solidariamente. 

Autor:
Dr. William H. Rivas.
Internista-Neumólogo
Comisión Médica PROFAMILIA

Referencias Bibliográficas:

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  7. Emer JJ. Tuberculosis in the time of AIDS. The facts and Message. Chest 1990; 98: 1051
  8. Cordero PJ y col. Características de la TBC Pleural en pacientes con y sin infección por VIH. Arch. Broncomeumología. (SEPAR. 1995; 31: 512-18.

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